ORÍGENES DEL MONUMENTO Y PLAZA EN HOMENAJE A JOSÉ MARÍA VARGAS


Monumento de José María Vargas en la Ciudad Histórica La Guaira.
(Foto año 2011)

Transcurría el año 1886, cuando ya para el 10 de marzo se había nombrado una Junta en la Ciudad Histórica La Guaira que se encargaría de diligenciar la colocación de un monumento en conmemoración del primer centenario de nacimiento del hijo ilustre de la región José María Vargas. lo primero que se haría después  que se culminasen las consabidas reuniones de rutina, era colocar una primera piedra en la llamada Plaza de La Alameda de La Guaira, y que sería rebautizada con el nombre glorioso de Plaza Vargas.

Plaza de la Alameda en La Guaira para el año 1866
Exactamente el día 10 de marzo de 1886, día de tan magno evento de culto a tan insigne venezolano, se organizaron desfiles cívicos que fueron muy concurridos, y los mismos tenían la característica de contar con bellas carrozas  donde venían montadas hermosas mujeres del lugar, las cuales portaban un enorme retrato del sabio Vargas, que a su vez estaba adornado por ramos de flores a profusión.

Para comenzar el desfile se escogió como lugar de partida, la Plaza situada antiguamente frente a la actual casa Guipuzcoana, que era el local donde funcionaba antes la Aduana Marítima. 

Casa Guipuzcoana.
Foto de Federico Lessmann, finales siglo XIX.
Antes de que se moviera una carroza hablo el General Felipe Esteves, profundizando sobre lo trascendental de ese momento para la nacionalidad venezolana y por la obras realizadas por Vargas como médico y funcionario público: después se inició el desfile que encabezaban cinco corceles blancos bellamente enjaezados y montados por elegantes jinetes disfrazados disfrazados de paje del siglo XVIII. Detrás de los briosos caballos seguía un carro alegórico, en el  que iba situado en sitio de honor un retrato de grandes dimensiones hecho al óleo del Dr. José María Vargas. Esta carroza alegórica estaba tirada por siete caballos y viajaban siete muchachas guaireñas, representaban las ciencias y las virtudes que acompañaron siempre e este ciudadano ejemplar. Las señoritas Ramona Arocha, Leonor Legorburú, Eloisa Fernández, María Galindo, Josefína Legorburú, María Perichi y Merdes Legorburú, representaba para todos a la medicina, la Teología, La Libertad, la Filosofía, la Sabiduría, la República y la Historia.

El itinerario a seguir por este desfile cívico era el siguiente; Casa Guipuzcoana a esquina de la Cárcel; de aquí a la botica Domínguez, luego a la esquina del León, Caja de Agua, bajando por la calle del Caracol hasta la esquina de Punto Fijo; siguiendo por el puente de Las Trincheras hasta concluir en el antiguo Templo Masónico de la Respetable Logia Unanimidad Nro. 3, situado diagonalmente con el viejo mercado de La Guaira que funcionaba donde está hoy la Unidad Sanitaria. 

A la izquierda la Logia Unanimidad Nro. 3, a la derecha el Mercado Municipal de La Guaira para el año1877. 
Como era miércoles de ceniza y habían levantado muchos arco alegóricos en las esquinas con adornos de carnaval, se aprovecharon los mismos, previas modificaciones, para convertirlos en arcos de triunfos en honor a Vargas y con muchos adornos donde prevalecían los colores patrios.

Por cierto, cuando el desfile llegó al arco situado en la esquina de la Cárcel Vieja, junto a la propia Plaza de la Alameda (Vargas), en una tribuna que había sido  puesta allí, pronunció un vibrante discurso el maestro Manuel María Villalobos.

Estando el desfile llegando a la esquina de Caja de Agua, tomó la palabra el periodista Casto Ramón López, padre del escritor Casto Fulgencio López. También habló el conocido médico y sabio Francisco A Rizquez, quién entre otras cosas dijo: "Vargas amó la Medicina como a su madre la Providencia, que colmó de dones. Hoy que esta cuna del sabio inmortal se apresta a perpetuar la memoria del padre de nuestra medicina, juremos labrar la ofrenda que ha de ser grata al gran maestro: la unión, la moralidad y el adelanto del gremio médico, únicos títulos con los cuales podemos exhibirnos como dignos discípulos del abnegado, del filántropo, del modesto, del sabio Dr. Vargas".

Después del sabio Rísquez, habló el Dr. Manuel Palacio Rengífo, Secretario de la Junta Pro Celebración del Centenario, quién con gran emoción expresó "Bolívar, Vargas y Bello forman una diadema nacional que debemos preservar", solicitando que desde ese mismo día,  la Plaza de La Alameda se llamase Plaza Vargas. Cuando el desfile llegó a la Logia Masónica, el mismo se dio por concluido y el enorme retrato de Vargas fue llevado al interior del templo, donde recibiría el homenaje de las siete señoritas o ninfas guaireñas.

La señorita Libertad dijo estas palabras: "La Libertad os presenta en este día su emblema glorioso como a su mas ferviente adorador".

La señorita Filosofía: "Vuestro amor a la sabiduría os señala puesto distinguido entre filósofos".

La señorita Medicina: "La medicina venezolana os ha discernido el título de padre y fundador y  os presenta esta corona tejida con los frescos e inmortales laureles que segasteis en el campo"

La señorita Teología: "El estudio de la divinidad fue la segura base sobre la cual levantaste el edificio de tus eximias virtudes". 

La señorita Sabiduría: "Minerva ciñe tu frente  con la corona de inmortales que tiene reservada para sus hijos predilectos"

La señorita República: "La soberanía popular encarnada en la Ley, que mereció vuestro mas profundo respeto, os cubre con su manto.".

La señorita Historia: "Vuestro nombre lo ha grabado en mis páginas la gratitud con caracteres indelebles y ha pasado a la posteridad con el brillo de vuestra obra".

Las logia Masónica esa noche estaba espléndidamente iluminada y sus paredes lucían bellos adornos que le daban una apariencia monumental. En esa tenida se estrenó el himno a Vargas, letra del periodista Casto Ramón López, y música del compositor Feliciano Cordero, director de la orquesta que amenizó la velada en ese centro y otros actos del Centenario.

Después de interpretado el himno a Vargas, muchos se disputaron el derecho a decir loas a José María Vargas, tomando su turno como oradores las siguientes personas: el Dr. Felipe Ezpinoza, discípulo de Vargas; el poeta y periodista Casto Ramón López; el escritor Miguel Eduardo Pardo y el maestro Emilio Gimón Sterling. Entre los actos que presentó la Logia ese día, se incluyó ayudas económicas a gente pobre de la localidad y también un almuerzo a los menesterosos. 

En Caracas y en otras ciudades de Venezuela también se conmemoró el Centenario del nacimiento de Vargas, habiendose conocido que en la Universidad Cnetral de Venezuela tomó la palabra Paulo Emilio Romero, guaireño que cultivaba las letras, la pintura y la música, contándose entre sus producciones la canción "Fúlgida Luna" de grato recuerdo para todos nosotros. 

En ese acto en la UCV, el poeta Paolo Romero leyó el siguiente soneto:

"No en el sangriento campo pelea
los verdes ramos de laurel rebate;
la palabra es su espada de combate;
su divisa es la llama de la idea.

El ingenio en su frente centellea; 
el patrio amor entre sus venas late;
es cóndor cuyo vuelo no se abate
y en piélago de luz se enseñorea.

La ciencia y la virtud fueron su égida, 
la modestia su timbre soberano
y mas que un bronce y mármol esculpida
tiene una estatua el generoso anciano 
por sus eximias dotes erigida
¡en cada corazón americano...!


Posteriormente, el día 2 de enero de 1889, en la primera reunión correspondiente a ese año, el Ilustre Concejo Municipal del Distrito Vargas del Estado Miranda, se decretó la erección de una estatua del sabio José María Vargas en la plaza escogida para el caso, que no era otra que la de La Alameda. El proyecto de acuerdo para erigir este monumento lo presentó el Concejal Jesús María Rojas Paul, pariente del Presidente de l a República Dr. Juan, Pablo Rojas paúl.

El Concejal Rojas Paúl, después fue nombrado Secretario General de Gobierno del Gran Estado Miranda, y desde allí siguió luchando para que la estatua fuese una realidad. Posteriormente, al efectuarse las elecciones, el Concejal Rojas Paúl fue elegido como Presidente del Estado Miranda, designando una Junta que dependería del Concejo Municipal de la guaira y que tendría a su cargo lo relativo a la inauguración de la estatua. Esta Junta estaba  formada por los ciudadanos D. Palacios Rengifo, Dr. Casimiro Hernández, Dr. José A. Díaz, Dr. Alberto Guerra y los señores Evaristo Díaz, Juan Francisco Hernández, Antonio Poleo Gonell, Tomas D. Gosling, Luis Casimiro García y Juan Antonio Guardia.


Al fin, el domingo 2 de febrero de 1890, en fecha memorable para los guaireños,  se inauguró solemnemente la estatua del sabio José María Vargas, la cual había sido elaborada en bronce por el escultor Rafael de la Cova, se caracterizaba por estar el ilustre sabio de pié, con los brazos flexionados y con un libro entre ellos y su pié derecho con un paso adelante.


Plaza Vargas hacia el año 1920

 Un periodista de la época narra los acontecimientos así:

"El sitio elegido para colocar la estatua es la plaza que lleva el nombre del esclarecido sabio, lugar céntrico, que si ya antes era un hermosa atractivo de la ciudad, ahora había sido reformado radicalmente y convertido en precioso parque bajo la competente dirección del señor Jacobo de León, quien es tan artista como ingeniero. Las fiestas prácticamente comenzaron desde la noche del sábado con la retreta y fuegos artificiales  en la mencionada plaza decorada  con profundas iluminarias, pendones, grímpolas y artísticos trofeos. La Banda Militar del distrito Vargas, dirigida pr el profesor Villena poblaba los aires con su poderosa armonía y contribuia a  la expanción de tan grande concurrencia, que apenas podía contenerse en el recinto y en calles y avenidad adyacentes. En la Plaza de San Juán de Diós también hubo retreeat por la orquesta de La Guaira, dirigida por el maestro Butto. El resto de la ciudad también ostentaba engalanada con profusión..."

Refiriéndose ya al día 2 de febrero de 1890, agrega el periodista " Amaneció este día magnifico, uno de aquellos días tropicales en que el sol lanza su luz, haciendo resplandecer toda la pureza del cielo y despojando  a la tierra hasta de las mas escondidas sombras de sus bosques y montañas. A las nueve de la mañana estaba invadida por la concurrencia no solo los alrededores de la plaza sino las avenidas que dan a ella y los balcones y puertas de las casas vecinas"

Un  grupo de señoritas vecinas del poblado, integrado por  Amalia y Adela Prince, María Perichi, Rosa Ortega, Nieves Bosque, Isabel Monzón y María Ortega se situaron al pié del pedestal para decorrer el velo que cubría la estatua. Como a las nueve de la mañana hizo su entrada a la plaza el Señor Carlos María  López, quién en representaba al Presidente de la República señor Rojas Paúl que sufría quebrantos de salud y se excusó de poder asistir, también asistió el Doctor Raimundo Andueza Palacios ,  representando al Gobierno del Estado Miranda, e integrada ademas por el Doctor Sebastian Casañas y el señor Manuel María  Fernández; el Ilustrisimo y Reverendisimo Arzobispo y otros distinguidos prelados; empleados  nacionales y municipales:; el Concejo Municipal de La Guaira; Sociedad Benefica; la Lógia Unanimidad Nro. 3; una representación delo Colegio de Médicos de Caracas; representantes dela prensa, comercio, industria, médicos de carabobo, estudiantes. Igualmente se  hicieron presentes la Junta Comnunal del Muncipio Aguado, las Sociedades Mutuo Auxilio y Vinculo de Caridad, represnetantes del Club Unión Guireña, Club de Remeros Neptuno, Club Soublette, Farmacia de Abrahan Baíl y Lucio Torres y familia. Las palabras de  clausura del  acto estbieron a cargo del Doctor Alberto Guerra Marcano.

Vista aérea de la Plaza Vargas con su diseño original,
-años 1930-1940-

Aspecto de la primera reforma de la Plaza Vargas
 -Foto de los años 70 del siglo XIX-

Luego de construirse la Plaza Vargas, ha sufrido en tiempos posteriores cuatro remodelaciones, cada una restando esencia a la anterior como símbolo y pequeño pulmón vegetal del municipio, y su uso como plaza en el sentido exacto de la palabra.

En la actualidad la Plaza vargas no conserva ningún elemento de la original luego de tres tres remodelaciones, perdiendo así  su  esencia original al modificarse su diseño, colocarse el monumento al  costado oeste de la plaza y eliminado la mayor parte del verdor de su arboleda. Situación que en un futuro debería revertirse y volver al significado y diseño original del la plaza.

 Aspecto de la Plaza Vargas luego de la última remodelación -2006-
VER: Escultor Rafael de la Cova

Artículo Editado Por: Whylmhar Daboín 
Asesor de Contenido: Abílio de Oliveira

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