JUAN JOSÉ BRECA


Juan José Breca

Nace en la Ciudad Histórica La Guaira el 7 de enero de 1835, en la conocida esquina de Caja de Agua Nro. 68. Fue poeta, autor teatral, escrito costumbrista y excelente traductor de los humoristas ingleses, distinguiéndose especialmente como cantor de la vida muelle y da la misa bien servida.

En 1854, al realizase las exequias fúnebres del general en jefe y francmasón Santiago Mariño, Serenísimo Gran Maestro del Gran Oriente Nacional y prócer de la guerra de la independencia y Venerable Maestro fundador de la Respetable Logia Simbólica "Victoria" Nº 09 del Estado Aragua, Juan José Breca hermano francmasón y en nombre de los hermanos masones de la Respetable Logia "Unanimidad" Nº 03 de la Guaira, asistió a ese acto fúnebre masónico, llevando sus palabras de afecto y de honra a los familiares del general Mariño.

        En ese mismo año fallece otro amigo y  hermano francmasón  de Juan José Breca, el doctor José María Vargas Ponce,  el 13 de julio  en Nueva York en los Estados Unidos de América, del cual Breca  era su albacea testamentario

Ya para 1882 funda en Caracas “El Punch”, simpática imitación de la conocida revista inglesa, y en cuyo cabezal de créditos se leía: “Este periódico no trata de letras, ni de artes, ni de comercio, ni de intereses generales, ni de intereses privados: TRATARÁ DE TODO LO DEMÁS ¡”, “El Punch” fue suspendido por el gobierno de Joaquín Crespo como implicado en la célebre burla política contra Guzmán Blanco, que los intelectuales de Caracas organizaron bajo el nombre de  “Delpilnada”.

En 1884 Breca publicó si interesante libro “Paginas Guaireñas”, que incluye varios artículos en idioma inglés. También figuran en este libro de 652 páginas, tres obras de teatro: “El amor de un libertino”, “Un artículo del Código”, y “El Poder de un Relicario”, de las cuales se estrenó la última en el Teatro “La Guaira”, el 18 de junio de 1878, y la misma fue montada por la compañía dramática de Adela Robreño.

Juan José Breca comenzó a escribir a los 14 años de edad, fue soldado y perdió un brazo en campaña, por lo que lo apellidaban “El Mocho Breca”.
                                             
Breca es citado en el libro “Bibliografía del Teatro Venezolano”, y como fino humorista que era, escribió “La Sartén”, sainete en un acto, publicado en Caracas en 1875, y referido por Don Carlos Salas en su libro “Historia del Teatro en Caracas”.

Este importante poeta guaireño, decía: “nunca cursé aulas y francamente no sé qué cosa es eso. Salí de a escuela de primeras letras a los catorce años. Desde entonces he estado haciendo números y jamás habré de abandonarlos, por la sencilla razón que no sé hacer otra cosa, excepto versos, que siempre me salen muy bonitos, por más que diga todo el mundo que son abominables”: Breca era Tenedor de Libros.

En noviembre de 1892 fallece la madre de Breca, llamada Micaela Diez de Breca, acompañándolo en ese trance doloroso su cuñado Ermelindo Rivodó, el cual estuvo casado con la hermana fallecida de juan Jose. Susana Breca Diez
Susana Breca Diez de Rivodó, Hermana deln Poeta y escritor
Juan Jose Breca Diez
(Foto Colecc. Flia Rivodó)

Breca estaba casado con Trina Pérez, sobrina del escritor Francisco de Sales Pérez, matrimonio que procreó a tres hijos: Francisco (Pancho) que era ingeniero, Juan José, contabilista y Matilde quien era pianista.


Francisco, hijo de Juan Jose Breca y Matilde Pérez
(Foto Colecc. Flia Rivodó)

Matilde, Hija de Juan José Breca y Trina Pérez
(Foto Colecc. Flia. Rivodó)

Víctima de una larga y cruel dolencia, el año de 1906 fallece en Caracas el poeta Juan José Breca, causando su deceso mucho dolor y consternación entre el círculo de sus amistades donde era muy preciado.

Posteriormente, en febrero de 1908, muere su hijo Juan José Breca, quien era contador como su padre y trabajaba en un banco de la capital de la República, además de eso, era un excelente esgrimista. El hijo de Breca fallecido estaba casado con Enriqueta Ernst, hija del eminente sabio Adolfo Ernst.

Artículo editado por: Whylmhar Daboín.
Asesor de contenido: Abílio De Oliveira

VISITA DE PÁEZ A LA GUAIRA EN 1847


José Antonio Páez

Febrero 14.- Al fin después de algunos días de haber estado esperando con ansia la venida de Su excelencia el ilustre General José Antonio Páez, hoy se encuentra ya entre nosotros: lo hemos visto bien de cerca para convencernos de que no era una ilusión de nuestros sentidos, sino el colmo de una halagüeña realidad.
                   Desde ayer por la tarde  se supo que ciertamente llegaría hoy Su Excelencia, y todos los habitantes del pueblo de La Guaira se dispusieron a recibir con entusiasmo al valiente General cuya espada vencedora tantas veces vibró en los días de batalla, y que siempre triunfante ha vuelto  cargada de laureles, después de asegurarnos la paz y el orden social.

                         A las ocho de la mañana de este día se encontraba tendida la tropa de la guarnición de este puerto y la milicia activa, desde un poco más allá de la puerta de Caracas, en el punto donde se encontraba un arco triunfal, hasta las puertas de la Aduana; el pueblo bullía inquieto paseándose por medio de estas tropas, esperando el instante de ver pasar al noble General, y tendía á cada momento la vista al camino nuevo de Caracas. Gran número de hermosas poblaban los balcones de la Aduana y las casas inmediatas, manifestando lo mismo que los hombres, el deseo de contemplar el rostro del héroe que se ha declarado el protector de los venezolanos.

                   Las nueve serían ya: el cielo estaba tranquilo, e mar con apacible murmullo bañaba las rocas de la rivera, y sus ondas de plata y azul se quebraban dulcemente, desvaneciéndose después sobre la arena. Entonces ¡cosa extraña, inaudita, casi sobrenatural! Un grupo lindo de hermosas palomas, cruzando rápido por encima del arco triunfal que estaba cerca de la puerta, se alejó después en dirección al camino de Caracas; y de allí, volviendo hacia nosotros, parecía indicarnos que el héroe se acercaba. En efecto, uno que tendió la vista al lado de Maiquetía alcanzó a ver la comitiva á lo lejos y dando un grito de alegría para anunciarlo, este grito resonó en los labios de todos los circunstantes. Al punto se formaron las tropas, el pueblo se conmovió y todos esperaron…… fija la vista en el camino, demudado el  semblante, palpitando el corazón. Sí, nosotros pudimos observar todas las fisonomías, y todas respiraban el gozo y una ansia extrema que nadie podía ni quería ocultar. Hay momentos sublimes, momentos en que el alma siente y el espíritu se impresiona, pero que no se pueden describir, y uno de esos momentos fué cuando se aproximaba la briosa comitiva que acompañaba á Páez. El navío de guerra español Soberano enarboló el pabellón venezolano y dio una salva desde el instante en que el vigía con un repique de campana anunció la proximidad de Su Excelencia; y cuando ya entraba por Maiquetía otra igual se disparaba en la batería del puerto.
José Antonio Páez, litografía de 1847

                   Por fin llegó: el pueblo callaba, y una marcha guerrera tocada por la banda de la milicia activa, resonó en aquel momento supremo: el General Páez, montado sobre un soberbio corcel, á la cabeza de una multitud de á caballo, tanto de este puerto que salieron á recibirle como de Caracas que venían con él, llegó hasta el arco triunfal. El pueblo, hasta entonces contenido, no pudo por más tiempo resistir;  al ver el talante impresionante del héroe, al ver aquella cara radiante  serena, un grito supremo de alegría se escapó de todos  os pechos.  A ese eco imponente arrebatado de lo profundo del corazón, á ese ¡¡viva!! De un pueble entusiasta, el héroe llevó la mano á la cachucha; y saludando con benevolencia á lado y lado, siguió hasta la Aduana rodeado del polvo que levantaba la caballería, la innumerable multitud que se cercaba, y á los repetidos ¡vivas! Que levantaban hasta el cielo tantos hombres agradecidos.


Casa Guipuzcoana, Antigua Aduana la Guaira, foto finales XIX

                   Se desmontó en la Aduana, á donde se dirigieron mucho ciudadanos Para felicitarle por su dichosa llegada. Era las once, y aun no le habían dado tiempo para sacudir el polvo de su vestido, los continuos obsequios de sus conciudadanos.

                   La función ha sido brillante, grata, digna del héroe que la ha provocado. Deseamos sinceramente que Su Excelencia quede gustoso con nosotros: este sería el colmo de nuestra dicha, el premio a nuestro entusiasmo y la satisfacción más grande que le puede quedar á nuestra conciencia.
                   -Por cortos instantes descansó Su Excelencia. Luego llegó el Sr. Brigadier, comandante del navío Soberano acompañado de doce oficiales, para felicitarle.

              En seguida el Sr. Jefe Político acompañado de una infinidad de ciudadanos, se presentó y le habló en estos términos:-El pueblo de La Guaira por nuestro órgano os saluda de nuevo, Excelentísimo Señor. Al veros entre nosotros sentimos como restañadas las heridas que hijos ingratos de Venezuela abrieran inhumanos á nuestra patria común. Veréis, Señor, reflejado en el rostro de todos los patriotas de la Guaira, el llanto de gozo que inunda el corazón al admitir en esta villa por nuestro ilustre huésped al padre y salvador de Venezuela. Recibid, Señor, el cordial abrazo con que os estrechan los buenos vecinos de la Guaira”.

                   Su Excelencia contestó de una manera análoga á los puntos que contenían la felicitación del Jefe Político y concluyó con estas palabras: “Recibo y devuelvo agradecido el cordial abrazo que por vuestro conducto me envían los buenos vecinos de la Guaira;” y estos tuvieron efectivamente la satisfacción de recibir por medio del Presidente de la Comisión un estrecho abrazo en que Au Excelencia una vez más comprobó todos los resortes de su alma grande.

                   -A la tres de la tarde la batería de la plaza correspondió al saludo que por la mañana hiciera el navío Soberano al Héroe y al pabellón venezolano, y también la bandera española se enarboló en el castillo de la Vigía.

Tomado de “El Vigía de la Guaira” reproducido por el “El Centinela de la Patria” Nro. 39 del 17 de febrero 1847.

Artículo editado por Whylmhar Daboín.

JOSÉ MARÍA VARGAS





José María de los Dolores Vargas y Ponce, nació en la Ciudad Histórica La Guaira, el 10 de marzo de 1786. Hijo de José Antonio  Vargas Machuca y Ana Teresa Ponce. 

En 1798, ingresó en la Real y Pontificia de Caracas, graduándose de bachiller en filosofía el 11 de julio de 1803. Obtuvo sus grados de bachiller, licenciado y doctor en medicina en el año de 1808. Al terminar sus estudios médicos se traslada a Cumaná, donde vive hasta 1812; lapso en el que se incorporó al Supremo Poder Legislativo de Cumaná (1811) en el contexto del movimiento independentista venezolano. 

Cuando ocurrió el terremoto del 26 de marzo de 1812, Vargas quien se encontraba en La Guaira prestó destacados servicios como médico y hombre público a la comunidad de su ciudad natal. Después de su destacada participación tras los sucesos del terremoto de 1812,  regresó a Cumaná para dedicarse a sus labores médicas. 

Al llegar el jefe realista Juan Francisco Javier Cervériz a Cumaná, redujo a prisión a todos los que habían formado parte del Poder Legislativo, incluyendo a Vargas quien fue enviado a las bóvedas de La Guaira donde permaneció hasta comienzos de 1813 cuando fue liberado. 

A fines de ese año se embarcó con destino a Europa, con el propósito de perfeccionar sus conocimientos médicos y quirúrgicos. En tal sentido, durante este tiempo cursó estudios de cirugía, química, botánica, anatomía y odontología. Asimismo, en esta época fue incorporado en Londres como miembro del Real Colegio de Cirujanos.

De regreso al continente americano en 1819, se estableció en la isla de Puerto Rico, ya que en este lugar se encontraban refugiados sus hermanos y su madre, quienes habían huido de la cruenta guerra de Independencia venezolana. En Puerto Rico desarrolló una importante labor profesional y científica, escribiendo numerosos trabajos y colaborando además con la Junta de Sanidad de la isla. 

En 1825, decidió regresar y establecerse en Venezuela de manera definitiva. Desde su llegada se dedicó de inmediato al ejercicio de su profesión, incorporándose además a la Universidad de Caracas como profesor de Anatomía. En 1827, después de la reorganización de dicha universidad por el Libertador, fue electo rector, el primer rector médico, como lo permitían ya los nuevos estatutos. 

Es a partir de esta época, cuando Vargas recibe el reconocimiento y el respeto de diversos sectores de la sociedad caraqueña, debido a su exitosa labor administrativa, gracias a la cual consiguió poner al día las cuentas de la universidad. Por otra parte, además de sanear las rentas de la universidad, se dedicó a reorganizar las diversas facultades, crear nuevas cátedras, a las reparaciones físicas de los locales, a la organización de bibliotecas, y a relacionar la universidad con otros planteles. En consecuencia, al término de su desempeño como rector, la universidad se había convertido en un modelo de eficacia administrativa y en un prestigioso centro de estudios.

Como profesor de anatomía, inauguró las disecciones de cadáveres, procedimiento que era sumamente novedoso para la época, lo que le confirió extraordinaria reputación como docente. En 1827 fundó la Sociedad Médica de Caracas, con la cual se comenzaron a practicar reuniones científicas en el país. Durante este período desarrolló además una amplia labor de investigación en el área botánica, que le llevó a establecer relaciones con hombres notables de esta ciencia en el mundo entero. Como ejemplo de esta circunstancia, tenemos que De Candolle, uno de los más grandes botánicos de la época, bautizó algunas plantas con el nombre de Vargasia en homenaje a los trabajos realizados en la materia por Vargas. 

En 1829, al ser fundada en Caracas la Sociedad Económica de Amigos del País, Vargas fue designado su primer director. Una vez concluido su rectorado, Vargas se dedicó de lleno a la instrucción, fundando en 1832 la cátedra de Cirugía. 

Por otra parte, simultáneamente con sus actividades científicas y educativas, Vargas tomó parte en las actividades políticas, asistiendo al Congreso Constituyente de 1830, donde desplegó una gran actividad en las comisiones de trabajo, en las sesiones plenarias y en muchas oportunidades salvó su voto al estar en desacuerdo con algunos planteamientos del Libertador, lo que no obstante, no le impidió ser nombrado ese mismo año como albacea testamentario de Bolívar.
José María Vargas

En 1834, cuando se comienza a hablar de los candidatos para el período presidencial (1835-1839), su nombre se menciona con gran insistencia sobretodo en los círculos intelectuales, lo que de alguna manera expresaba cierta actitud antimilitarista. En otras palabras, para 1835 Venezuela el papel protagónico de la vida política era ejercido por los jefes militares que habían tomado parte en la Independencia venezolana y de los otros países bolivarianas. Por tal motivo, ciertos sectores de la sociedad venezolana que veían con desconfianza a esta multitud de hombres que tenían lógicas ambiciones políticas y de poder, trataron de reforzar el poder civil mediante la prestigiosa figura de José María Vargas. En este sentido, la opinión pública caraqueña y nacional, comenzaron a presionar sistemáticamente a un reticente Vargas para que aceptara la primera magistratura, a lo que accedió finalmente. 

Fue electo presidente en las elecciones de 1834, voto ratificado por el Congreso el 6 de febrero de 1835 y se encargó de la presidencia el día 9. Posteriormente el 8 de julio de 1835 estalló la llamada Revolución de las Reformas que lo depuso del cargo y lo envió exiliado a Saint Thomas. 

Sin embargo, al poco tiempo fue restituido en la primera magistratura, luego que José Antonio Páez al mando del ejército constitucional derrotara a los rebeldes. Vargas continuó como Presidente de la República hasta abril de 1836, fecha en la que renunció irrevocablemente a dicho cargo.

Firma de José María Vargas
Después de su experiencia como primer magistrado, se dedicó durante el resto de su vida exclusivamente a la educación. Durante esta etapa de su existencia, asumió la presidencia de la Dirección general de Instrucción Pública, la cual ejercerá desde 1839 hasta 1852. Asimismo, continuó dando en la Universidad sus clases de anatomía y cirugía, fundando además en 1842 la cátedra de Química. Presidió también la comisión encargada de exhumar en Santa Marta los restos del Libertador y conducirlos a la Patria, misión que fue completada en diciembre de 1842. 

En agosto de 1853, sintiéndose enfermó viajó a Estados Unidos, donde residió primero en Filadelfia y luego en Nueva York donde finalmente murió el 13 de julio del año siguiente. En 1877, sus cenizas fueron traídas a Caracas y sepultadas en el Panteón Nacional el 27 de abril de ese mismo año.



Artículo Editado por: Whylmhar Daboín

CARLOS SOUBLETTE

Carlos Soublette
                  Carlos Valentín José de la Soledad Antonio del Sacramento Soublette y Jerez de Aristiguieta, nació en La Ciudad Histórica La Guaira el 15 de diciembre de 1789, hijo de Antonio Soublette y Piar, oriundo de Tenerife, y Teresa Jerez de Aristiguieta. Desde muy temprano entra en la instrucción militar, se une a Francisco de Miranda en la lucha independentista. Más adelante se une a Simón Bolívar en la Expedición de los Cayos, además participa en un sinnúmero de campañas en contra del ejército español, por lo que obtiene el cargo de Director de la Guerra en las Provincias del Centro. Ejerce la vicepresidencia del departamento de Venezuela, y participa activamente en la separación de la Gran Colombia, y la formación de la República de Venezuela. Carlos Soublette asume la presidencia en dos ocasiones, como uno de los candidatos predilectos de José Antonio Paez. El 11 de febrero de 1870, murió en Caracas a los 80 años de edad.
El 18 de mayo de 1810 ingresó en servicio de las armas como portaestandarte en un escuadrón de caballería de Caracas. En julio de ese año ascendió a Teniente. Durante este mismo año, bajo las órdenes de Francisco de Miranda, actuó en la campaña destinada a dominar la insurrección armada de Valencia entre julio y agosto. En aquella ocasión fue ascendido a Capitán. El 12 de febrero de 1812 contrajo matrimonio con Ollala Buroz. Durante este mismo año, con el grado de Teniente Coronel comandó un escuadrón de caballería del ejército republicano que combatió las fuerzas realistas que lideraba el capitán de fragata domingo Monteverde.
Carlos Soublette

Ya para el año 1812 Carlos Soublete se le conoce como masón activo, ya que para el 1ro de julio de ese año cuando se constituyó en Logia, el Triángulo Masónico "Protectora de las Virtudes", fundado en Barcelona por el Lic. Diego Bautista Urbaneja, en el libro de actas, aparece la firma de Carlos Soublette, como "hermano visitador", existen indicios de que sus inicios en la masonería fue a través de la "Sociedad Patriótica", cuyos promotores fueron Miranda y Bolívar.
A la caída de la Primera República, fue reducido a prisión en el Castillo San Felipe de Puerto Cabello. Liberado en 1813, se enroló en el ejército Libertador, el cual había concluido la Campaña Admirable. Bajo las órdenes de José Félix Rivas combatió en la batalla de Vigirima ocurrida entre el 23 y 25 de noviembre de 1813, así como en la de La Victoria el 12 de febrero de 1814.
Durante la emigración del ejército republicano a oriente en julio de 1814, cubrió la retaguardia con una unidad de caballería. El 17 de agosto del mismo año intervino en la batalla de Aragua de Barcelona y a la perdida la Segunda República, emigró a Nueva Granada con el general en jefe Simón Bolívar, participando en las acciones militares que el Libertador llevó a cabo en Santa Fe de Bogotá en diciembre de 1814, en el Magdalena y Cartagena en 1815.
Carlos Soublette
          En mayo de este último año, emigró a las Antillas y, en Haití formó parte de las fuerzas que en1816 debían desarrollar la Expedición de los Cayos en las costas de Venezuela. Posteriormente, el 1 de junio durante la toma de Carúpano por las tropas de la expedición, y bajo el mando directo del general Manuel Piar, actuó contra el flanco izquierdo de la ciudad. Allí fue nombrado Gobernador del Cuartel General y, el 23 del mismo mes, recibió el nombramiento de jefe del Estado Mayor interino, en reemplazo del coronel Henri Ducoudray-Holstein. El 31 de diciembre de 1816 se incorporó a las fuerzas del general Simón Bolívar, que procedente de Haití, desembarcaron en Barcelona. El 2 de enero de 1817 Bolívar lo nombró miembro de la Orden de los Libertadores de Venezuela. El 9  de enero del mismo año, actuó con Bolívar en el combate de Clarines, en el cual fueron derrotados los republicanos y donde recibió Soublette una herida. En marzo marchó de 1817 con Bolívar a Guayana y tomó parte activa en las operaciones para la liberación de la provincia. Para entonces era sub-jefe del Estado Mayor General. El 3 de octubre de ese año, actuó como fiscal en el juicio a que fue sometido el general en jefe Manuel Piar. En la Batalla de Boyacá desarrollada el 7 de agosto de 1819 mandaba uno de los cuerpos del victorioso ejército republicano. El 1 de mayo de 1820, Bolívar lo propone ante la Comisión permanente del Congreso para el ascenso a General de división, pues los servicios que ha prestado según el Libertador “... lo hacen digno a una recompensa igual a la que se concedió a los generales Anzóategui y Santander...”. El mismo día, mediante decreto ejecutivo, fue nombrado Vicepresidente interino de Venezuela.
En 1822 ejerce funciones de Intendente del Departamento de Venezuela y se encarga de la dirección de la guerra en la provincia de Coro, donde operaban las fuerzas realistas bajo el mando del mariscal de campo Francisco Tomas Morales. El 20 de julio de ese año sorprendió y destruyó en Mitare la mejor parte de la caballería realista. El 7 de septiembre fue derrotado por Morales en el combate de Dabajuro. El 3 de marzo de 1825, por renuncia del general Pedro Briceño Méndez, fue nombrado Secretario de Guerra y Marina de la República de Colombia. En enero de1830, al producirse la separación de Venezuela de la Gran Colombia, fue nombrado Secretario de Guerra y Marina de Venezuela. En 1834 fue postulado candidato a la Presidencia de la República; siendo sus contendientes los generales Bartolomé Salom y Santiago Mariño, el abogado Diego Bautista Urbaneja y el doctor en medicina José María Vargas. Finalmente, Vargas fue el vencedor en los comicios electorales. En 1835 y 1836 cumplió las funciones de Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de Inglaterra y España, con la importante misión de pedir a dichos Estados el reconocimiento de la Independencia de Venezuela.

Firma de Carlos Soublette

En 1837 fue elegido Vicepresidente de Venezuela y asumió la Primera Magistratura por haber renunciado Vargas en 1836. Este cargo lo ejerció hasta el 28 de enero de 1829. El 26 de enero de 1843 asumió nuevamente la Presidencia de la República, al ser favorecido por la mayoría de los votos. Entregó el poder el 20 de enero de 1847 al vicepresidente Diego Bautista Urbaneja, de quien lo recibió el 1 de marzo de 1847 el nuevo presidente José Tadeo Monagas. En 1848 se hallaba en su hato en Chaguaramas cuando, el 24 de enero, se produjo el atentado por parte de los Monagas (José Tadeo y josé Tadeo Monagas) contra el Congreso; hecho que indujo al levantamiento del general José Antonio Páez, a quien se unió el general Soublette en calidad de jefe de Estado Mayor. Derrotado con su jefe en la batalla de los Araguatos acaecida el 12 de marzo de1848, emigró a Nueva Granada y se radicó en San Marta. Fue uno de los fundadores del Supremo Consejo Confederado del grado 33°. Desempeñó las elevadas funciones de Soberano Gran Comendador de 1850 a 1855. En 1858 regresa a Venezuela por invitación del general Julián Castro, jefe del Gobierno en aquellos momentos. En 1860 fue Senador por la provincia de Caracas y luego 1861 Secretario de Estado en el gobierno de Pedro Gual. Después del triunfo de la Federación, se apartó de la vida pública sólo para volver brevemente antes de su muerte, durante el gobierno de los “Azules”, liderado por José Ruperto Monagas (1869-1870).

Fallece en Caracas  a los 80 años de edad el 11 de febrero de 1870. Sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional el 7 de febrero de 1970.
Monumento en homenaje a Carlos Soublette, Ciudad Histórica La Guaira


    Artículo Editado Por: Whylmhar Daboín

PEDRO ELIAS GUTIERREZ

Pedro Elías Gutierrez


        Nace, en La Ciudad Histórica La Guaira el 14 de marzo de 1870. Hijo del geneal Jacinto Gutierrez y de Sofía Hart. realizó estudios en el Colegio María de Caracas. Fue músico nato, de gran talento, intuición y facilidad artística

        Al cumplir los 15 años, Gutiérrez comenzó a estudiar música en la Academia de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes (hoy Escuela de Música José Ángel Lamas), bajo la dirección del maestro Trino Gil, y a pesar de la desaprobación de sus padres. A los 19 años estrenó su primera obra musical, la cual le hace merecedor de una beca para cursar estudios en Europa, aportada por el Presidente de la República Juan Pablo Rojas Paul, quien quedó impresionado por el talento del joven. Gutiérrez declinó el ofrecimiento de dicha beca por no dejar a su madre, que era viuda. Por esta conducta filial recibió del gobierno venezolano el busto del Libertador y la Medalla de Instrucción Pública siendo una de las personas más jóvenes a la que se hayan otorgado dicho honores.





        Como compositor fue muy prolífico en el género de la zarzuela y el vals; sin embargo su ámbito musical es amplio, es conocido históricamente como un gran director de banda se dedicó desde muy joven al estudio del contrabajo. Fue considerando por expertos y conocedores como un virtuoso; y calificado como el mejor contrabajista de Venezuela.





El maestro pedro Elías Gutierrez y la Banda Marcial de caracas en 1911
        Inicia su actividad en la Banda Marcial de Caracas como contrabajista en 1901 donde llega a ser director titular desde 1909 hasta 1946, cuando finalmente acepta la jubilación que tantas veces le había propuesto, desde su época eran cotidianas las retretas de los jueves y los domingos que hicieron tradición en la ciudad.


        Para dicha banda realizó innumerables transcripciones y adaptaciones. Una zarzuela de las muchas que compuso, le dio fama mundial a través de una de sus piezas: el joropo Alma Llanera de la zarzuela homónima en un acto y tres cuadros, estrenada en Caracas el 10 de septiembre de 1914 escrita por Rafael Bolívar Coronado. Este joropo se convirtió en un auténtico símbolo de venezolanidad, un segundo himno nacional.






Pedro Elias Gutiérrez y la Banda marcial de caracas

Joropo Alma Llanera
(Voces por la paz)

        La obra de Pedro Elías Gutiérrez es fecundada como compositor en el campo de la música ligera. Su legado musical abarca desde zarzuelas hasta sus conocidos valses y joropos. “Percance en Macuto”, “El inglés de La Guayana”, “A nosotros no nos prueba nadie”, “Un gallero como pocos” y otras piezas, son algunas de sus composiciones del género de la zarzuela.   Compuso varias misas y fantasías: “Misa de Réquiem” (1895), “Misa de las Mercedes” (1909), “Misa Gregoriana”, “Misa de Lourdes”, “Misa Panamericana” estrenada en la Catedral de San Patricio, en Nueva York. Marchas, himnos, revistas y muchas otras obras salieron del talento creador del músico guaireño. Sus más conocidos valses, dedicados casi todos a su amada esposa. Laura Alfaro de Gutiérrez, están enmarcados bajo la influencia del vals europeo: Laura, Celajes, Lazo Azul y Geranio su gran vals compuesto   en honor a Eloy Alfaro , Presidente de Ecuador en 1903,  son algunos de ellos. Además escribió la Sinfonía Militar primera obra que estrena en el Teatro Municipal de Caracas y las Fantasías Descriptivas “Batalla de Carabobo” (1930) y “El Gaucho y el Llanero” (1930). 



video
Vals Emilia
(Billo Frómeta y su Orquesta)



        Pedro Elías Gutiérrez murió en Macuto, el 31 de mayo de 1954, a los 84 años de edad, rodeado del recuerdo cariñoso de su pueblo, y su alma Llanera permanece como una de las más importantes producciones de la cultura venezolana  


 Vals La Ruperta
(Renacer Caraqueño)



    Vals Geranio
(Aldemaro Romero y su Orquesta)



    
          Vals Celajes
           (Estudiantina UCV)


Vals Laura
(Orquesta Pequeña Mavare)


 Vals Geranio
(Orquesta Típica Nacional)


 
Artículo editado por: Whylmhar Daboín
Asesor de contenido: Abílio De Oliveira

BRIGIDO IRIARTE

Brígido Iriarte, 1945



Brígido Iriarte nació en Naiguatá en el año  1921, a los  13 años se trasladó con su familia a Caracas, donde comenzaron sus inquietudes deportivas. Su primer deporte fue el beisbol, pero a los 17 años debió cumplir el servicio militar en San Cristóbal, donde conoció  a un oficial que practicaba atletismo y con él comenzó a entrenar.
Sus aptitudes atléticas se evidenciaron en un intercambio que se realizó en el estadio Concordia, estando en los primeros lugares en la de  carrera de mediofondo y velocidad, además de las pruebas bala, disco, jabalina. El salto con garrocha lo ejecutó apoyado en una caña de bambú y logrando una altura de 2,40 metros. En esa época milita empezó a desempeñase como entrenador en el estado Táchira.
Luego de cumplir el servicio militar volvió a Caracas en 1941, iniciando prácticas de atletismo en Los Caobos. Dos años después su nombre sonó con un salto de 6,80 metros que se convirtió en récord nacional, superando los 6,75 de Abraham Cortés.
Al mismo tiempo continuó sus prácticas de beisbol, llegando a intervenir en la clase A amateur, así como en B y C. Militó en las novenas 'Los Buses de El Valle', 'Urbanos' y 'El Trébol', con el que participó por más de 20 años.
En los Juegos Nacionales de Atletismo de Maturín, en 1948, mejoró el récord nacional en salto triple con 13,55 metros, dejando atrás los 13,36 de Mauricio Rodríguez. Luego Asnoldo Devonish lo ubicaría en 13,90, aunque posteriormente Iriarte lo llevaría a 14,29.
Su primer gran triunfo lo consiguió en 1951, en los Juegos Bolivarianos de Caracas, con medalla de oro con el Salto de garrocha en pentatlón.
Brígido quedó listo para los Juegos Olímpicos de Helsinki, 1952, donde intervino en la competencia de decatlón, en la que finalizó decimosegundo.
Jugó fútbol con los equipos 'San Bernardino', 'El Fomento', que llegó a conseguir el campeonato de primera categoría, y 'El Taurino'.
Luego de intervenir en Finlandia mejoró el récord nacional en jabalina, con 59,60 metros, superando el que tenía José Encarnación 'Pachencho' Romero, 55,55.
Participó en juegos panamericanos (Chicago 59), suramericanos, centroamericanos , manteniéndose  hasta los 43 años. Fue entrenador, kinesiólogo y cuidador del estadio que lleva su nombre. Además de asesor en mantenimiento de instalaciones de atletismo del Instituto Nacional del Deporte

Brígido Iriarte, 1975
Una anécdota ocurrida a Brígido Iriarte está relacionada  con la inauguración del Estadio Nacional como Brigido Iriate, al celebrarse los juegos Panamericanos  de 1983, donde un Guardía le dijo 'Mira, tú no entras aquí. ni que fueras el dueño del estadio. Además, Brígido Iriarte ya está muerto',

El fallecimiento de Brígido Iriarte ocurrió el 4 de enero de 1984.
  
RESUMEN OLÍMPICO



§  Compitió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla
§  Juegos Nacionales de Maturín (1948)
§  Juegos Bolivarianos  de Caracas, (1951)
§  Representó a Venezuela en los Juegos Olimpicos de Helsinki (1952)
§  Juegos Centroamericanos y del Caribe en Mexico (1955)
§  Juegos Suramericanos del Brasil
§  Juegos Panamericanos de Chicago (1959)






Artículo Editado por : Whylmhar Daboín