CARLOS ALBERTO DOMÍNGUEZ RIVODÓ

Carlos Alberto Rivodó,
Portada de su libro póstumo El Minuto de Oro (1998)
Dibujo de Armando Reverón (1920)

            Nace en la Ciudad Histórica La Guaira el 1 de septiembre de 1898, en un casa ubicada entre las esquinas de Caja de Agua a Puente Jesús, siendo uno de los hijos del matrimonio de Esteban Domínguez Espinoza y Teresa Rivodó Breca, tenía seis hermanos Carmen Teresa, Manuel Enrique, Germán, Luis Eugenio, Oscar y Cristina Domínguez Rivodó.

Carlos Alberto fue heredero de la tradición literaria de la familia Rivodó y Breca, Siendo su abuelo Ermelindo, Sus tíos abuelos Baldomero y Herminio, su tío Enrique Rivodó, y su bisabuelo Juan José Breca. Se casa en la Catedral de San Pedro Apóstol (Iglesia de San Juan de Diós) de la Ciudad Histórica La Guaira, el 30 de octubre de 1926, con la guaireña jane de Veer, de dicha unión nacieron cinco hijos, Carlos Alberto, Alicia, Sara, Luis Eduardo y maría Antonia Domínguez de Veer.

            Su actividad literaria la desarrolló a comienzos de los años veinte del siglo XX, publicando sus primeros poemas en el Diario El Universal, fue redactor de la publicación guaireña Ecos del Mar, conjuntamente con Miguel A. García, Fabio Bocanegra, Sergio María Recagno, Elías Pérez Sosa, Jacinto Egui, Pedro Linares, Eudoro Olivares, Elías Ramón Giral entre oros. Su obra se extendió posteriormente a los diarios El Nuevo Diario, El Heraldo, Ahora, La Esfera y La Religión. También publica sus poemas en revistas reconocidas como Elite, Billiken, Páginas, y otras tantas más.  

El año 1998, sus hijos María Antonieta Domínguez de Capriles y Carlos Domínguez de Veer, publican como homenaje una obra póstuma, un libro titulado El Minuto de Oro, donde están contenidos más de cien poemas, y donde en la portada del libro aparece una caricatura realizada en 1920, por el pintor Armando Reverón, donde representa elegantemente trajeado a Carlos Alberto, de quien fuera su amigo personal.

En el Prólogo del libro de Domínguez Rivodó, su hijo Carlos dice lo siguiente: “El don de la poesía le vino a mi padre por herencia, por los Rivodó: Ermelindo Rivodó, su abuelo, fue notable poeta y escritor guaireño al igual que su hermano Baldomero Rivodó, que fue también célebre filólogo, colaboradores ambos de El Cojo Ilustrado. También su tío Enrique Rivodó, quien fuera el viejo y recordado Cronista de la Guaira”.
    
El poeta Elías Landaeta, entre una de obras, realizo un boceto donde describe con muy buena pluma, al poeta Carlos Alberto Domínguez Rivodó:

“Era desde  muchacho un buen poeta
Estudioso, gentil y presumido
Y de haber estudiado hubiera sido,
un famoso abogado de etiqueta.

Nunca habrá de tener una peseta
A pesar de un buen sueldo merecido,
Que cuando su escarcela está repleta
Hay pan en el hogar desvalido.

Es pulcro en el vestir como un buen dandy
Es sacerdote en el altar del brandy
Y tiembla de placer ante una hermosa:

Es la ciencia de vivir risueño
Y de lleva en el espíritu el ensueño
Así cual lleva en el ojal la rosa”

Entre tantos poemas realizados por Domínguez Rivodó, destacamos uno muy simpático dedicado a Gil Fortoul

“caballero
a perfección
con empaque de gandul,
que goza más
de un millón
si algún
amigo guasón
le grita: Adiós
Gil Fortoul”

A pesar de no conocerse en profundidad la vida de este poeta, existen datos y anécdotas de las características de la personalidad de Domínguez Rivodó. Cuéntase que en una ocasión tuvo a su cargo las palabras de inicio en la inauguración de un teatro en La Guaira, y ante esplendida concurrencia, abrió con estas frases:

“En nombre del Padre de la Patria
En el hijo de La Gloria
Y en espíritu Santo del Arte…”

 Comenzando luego discurso. Estas palabras introductorias causaron ciertos reproches, sobre todo en los espectadores católicos, pero de allí no trascendió.

En gran medida, la obra de este insigne poeta guaireño, es actualmente desconocida para los habitantes del Municipio Vargas, lo cual conlleva a la necesidad realizar trabajos de recopilación de su obra y difundirla como parte del patrimonio literario de la región.


Todavía en la plenitud de la vida, Carlos Alberto Domínguez Rivodó fallece a los 62 años de edad, en la ciudad de Caracas el 24 de mayo de 1961.


Artículo editado por: Whylmhar Daboín 
Asesor de contenido: Abílio De Oliveira Simao

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