ERMELINDO RIVODÓ PALOMINO

Ermelindo Rivodó Palomino
  (Foto Colecc. B. Duarte)

Nace en la Ciudad histórica La Guaira el 7 de enero de 1829, era hijo de José Francisco Rivodó Laguna y Ana Palomino Senior, tenía como hermanos también a los escritores a Baldomero y Herminio , además de Filemón, Ana, y Agatón Segundo.

Desde su niñez mostró varonil circunspección, desdén hacia lo frívolo y amor a la verdad y a la justicia. De aquí su natural franqueza, algunas veces ruda, que es tenida por todos como prueba de su rectitud inquebrantable.

Desde muy joven dio a conocer también su inclinación a la poesía, y desde entonces ha consagrado sus ocios al estudio de los clásicos españoles y nacionales. Ermelindo Rivodo es lo que llaman un tipo self made man, pues a nadie, sino a su voluntad incontrastable, debe el puesto distinguido que ocupa en el Parnaso Venezolano.  Su conversación era Amena e instructiva, encanta a  quien le oye, porque sabe hablar con propiedad, de cuanto a su dictamen se somete; y sería más y más cautivadora, sin la rudeza del carácter, que limita las expansiones amistosas.

Dicho se está con todo lo expresado que su honradez tiene quilates diamantinos. Tales son los rasgos de la fisonomía moral de Ermelindo. Fecundo E ingenio, ha  producido mucho en los diversos géneros de la poesía, y todas sus producciones tienen sello de originalidad como la de Yepez , y clásico sabor como las de Baralt.

Podemos señalar, que de la poesía  contenidas en la recopilación de su obra realizada en 1884 Las Hojas de un Libro, las tituladas: Telescopio y horóscopo, eran profundamente filosóficas; y citamos, por último, como de primer orden, un idilio en cuatro cantos, impregnados de ternura y sentimiento. Pinta el poeta en bellísimas octavas, sus primeros amores, esos amores de la adolescencia que convierten el mundo en Paraíso, en diosa la mujer amada, y en verdad las ilusiones. No puede leerse sin enternecimiento este delicadísimo idilio que es, en nuestro concepto, un poema acabado, digno de los más altos poetas de la península. Otras obras importantes del autor son: Un tal verbo aromar, juguete filológico y mantuanos y mantuanismos, ambas publicadas en 1890



Interior de libro Hojas de un Libro, con dedicatoria de Ermelindo a su esposa Ascensión.
(Colecc. B. Duarte)

Era un correcto escritor y crítico discreto, siendo  todavía más notable en este ramo de la literatura. Nobleza y majestad eso es su prosa; y es lástima que no se decida a enriquecer las letras patrias con la publicación de sus juicios críticos en un volumen, y con la del segundo  tomo de sus poesías.

Las obras poéticas de Ermelindo Rivodó, muestran verdad en cada idea, justicia en cada palabra y caudal de conocimiento en los diversos ramos literario, y puede asegurarse que son testimonio de que existe una literatura nacional en vigoroso desenvolvimiento.

Rivodó, es uno de los más notables poetas Varguenses, un literato consumado, uno de nuestros clásicos, como que tiene inspiración y vuelo y plenitud de conocimientos. Tal vez no sea sabio en las ciencias, porque al estudio de ellas no se haya dedicado; pero es docto en las letras, es hombre de vasta instrucción, erudito profundo, uno de los que pueden dirigir el movimiento progresivo de nuestra literatura, marchando al frente de la gallarda columna que se destaca del ejercito de nuestros literatos y poetas. Posteriormente a su recopilación hecha en 1894, escribió su poesía Armonías Imitativas. Siempre decía Ermelindo “Sin estudios no hay ideas de importancia, y aún habiéndolas, difícil sería darles forma bella si, fresca aun la tinta, van del cerebro a los cajetines de la prensa”

Ermelindo Rivodó  fue miembro de la Logia Unanimidad Nº 3 de La Guaira, iniciado el 9 de marzo de 1873; profesionalmente se dedicó al comercio para poder vivir, y mantener su enorme familia, siendo su esposa Susana Breca Diez, hermana del también poeta y escritor Juan José Breca, de este matrimonio tuvo 10 hijos siendo ellos: Ana Carlota, Luisa Amalia, Susana, Jose Francisco (Paco), Juan Alfredo Carlos, Arturo Luis, Teresa, Anunciata, Terasa de jesús. 


Susana Breca Diez, primera esposa de Ermelindo Rivodó
(Foto Colecc. B. Duarte)
Ana Carlota Rivodó Breca,
 hija 
(Foto Colecc. B. Duarte)
Susana Rivodó Breca, 
hija
(Foto Colecc. B. Duarte)
Arturo Rivodó Breca, 
Hijo 
(Foto Colecc. B. Duarte)
Juan Alfredo Carlos Rivodó Breca,
hijo 
(Foto Colecc. B. Duarte)

Jose Francisco Rivodó Breca (Paco), 
hijo  
 (Foto Colecc. B. Duarte)
Al fallecer Susana, se casó nuevamente con Ascención Pizzorno Arnao, con la cual procreó 4 hijos más, Berta Luisa, Enrique Alberto, Ema Isabel, Eva María.


Ascención Pizzorno Arnao,
Segunda esposa de Ermelindo Rivodó

  (Foto Colecc. B. Duarte)

Berta Luisa Rivodó Pizzorno
Hija

  (Foto Colecc. B. Duarte)

El poeta Enrique Alberto Rivodó Pizzorno
Hijo

  (Foto Colecc. B. Duarte)

                Ema Isabel Rivodo Pizzorno
        Hija
         (Foto Colecc. B. Duarte)

Eva María Rivodó Pizzorno,
             
hija
(Foto Colecc.B. Duarte)
Ya entrando en la vejez, y producto de la diabetes que padecía, Ermelindo Rivodó fue quedándose ciego, causándole onda pena,  y soportando esta desgracia con resignación cristiana hasta los 69 años,  cuando  fallece un 24 de diciembre de 1898,.

Ermelindo Rivodó,
foto de 1892

El Sermón de la Montaña

“I el hombre a quien seguía
siempre un inmenso pueblo, que su extraña
predicación oía,
con rostro a paso buscando la montaña.

I allí la faz volviendo
solemne y triste al pueblo que le invoca
su autoridad sintiendo,
lleno de amor prorrumpe al fin diciendo,
     miel destilando su divina boca:

Oh! Bienaventurados
los débiles de espíritu, porque ellos
en el reino de Dios serán contados.
Oh! Felices aquellos
mansos de corazón, que desde el mundo
ya de la gloria alcanzan los destellos!

No os perturben temores
de cómo pasareis el nuevo día
que ha de venir mañana; ved las flores
que el campo hermoso cría
y vestida están

I Jesús concluía
del monte descendiendo. En turba ufana
La gente le seguía;
Y clamando su nombre repetía:
Hosanna al hijo de David. Hosanna!”




 Artículo Editado por: Whylmhar Daboín
Asesor de contenido: Abílio De Oliveira

1 comentario:

  1. Emocionado leo y releo éste artículo. Profunda emoción me embarga por tan hermoso homenaje a quién fuera mi bisabuelo. El orgullo por mi herencia se acrecenta y mi compromiso personal aumenta, no puedo desmerecer mi historia familiar que a se hace nacional. Gracias mil Whylmhar por tan bellas letras que honran la memoria de nuestro poeta.
    Sólo un detalle falto a tu nota, la fotografía de Doña Susana Breca, primera esposa de Ermelindo, la cual, si gustas puedo hacerte llegar ya que yo la tengo.
    Llegue a ti mi felicitación y mi abrazo, y nuevamente mi agradecimiento.
    Luis Bernardo Duarte Toro
    (Nieto de Ema Isabel Rivodó de Toro).

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