DESCUBREN FOSIL DE CAIMÁN VENEZOLANO EN MONAGAS

Craneo del Caimán venezuelensis (Foto SVP)


Caiman venezuelensis es el nombre escogido para registrar taxonómicamente al reptil encontrado en la zona del Breal de Orocual, en el estado Monagas, y que se presume habitó el lugar hace aproximadamente 2,5 millones de años.

La categoría taxonómica para este habitante del Pleistoceno nunca antes visto en territorio nacional, fue planteada por el Dr. Ascanio Rincón, investigador del Laboratorio de Biología de Organismos del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y Daniel Fortier, investigador brasileño experto en caimanes. El trabajo de investigación será publicado a finales de 2012 en la revista Quaternary Internacional.
Las excavaciones realizadas en 2006, para la construcción de un oleoducto por parte de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), dieron con el hallazgo de fósiles que pusieron en evidencia al ecosistema de épocas remotas en el área de Orocual.
Caballos, dantas, báquiros, rabipelados, tortugas, aves acuáticas, así como el primer espécimen del tigre dientes de cimitarra venezolano -identificado como Homotherium venezuelensis- fueron encontrados en el pozo de asfalto con una superficie de más de 18.000 metros cuadrados.
Entre los restos se rescataron alrededor de 45 piezas del caimán, que representan el primer registro obtenido en el país de la existencia de estos reptiles durante el Pleistoceno, tiempo geológico que transcurrió entre 2,5 millones de años y 10 mil años antes del presente.
“Los restos de estos caimanes nos sugieren que para ese entonces, cuando el Homotherium venezuelensis estaba viviendo en el Breal de Orocual, el ecosistema estaba compuesto por lagunas y ríos donde también habitaban estos reptiles que registramos por primera vez” explicó Ascanio.
Especie criolla
El Caiman venezuelensis, una especie hoy en día extinta, probablemente poseía características similares a la baba moderna Caiman crocodilus, el cual podría alcanzar hasta 2,5 metros de largo y pesar alrededor de 50 kilogramos. El reptil se diferenciaba de su par moderno, porque carecía de los dos orificios en el hocico para calzar los dientes inferiores.
El fósil de mandíbula de uno de los especímenes mide 24,6 milímetros de largo y debido al tamaño del cráneo, se presume que perteneció a un individuo joven. Sin embargo, todavía se desconoce el número de ejemplares encontrados.
El hallazgo daría luces sobre la diversidad de caimanes en Suramérica, pues los fósiles de estos reptiles se han encontrado de manera fragmentaria en dicha zona del continente. Por ello, se pretende continuar con las excavaciones para obtener mayor información sobre la especie y su interrelación con el resto de la fauna del Pleistoceno.
Artículo editado por Whylmhar Daboín

Exposición Paleontológica de Orocual en PDVSA La Estancia



        PDVSA La Estancia, brazo social y cultural de la industria petrolera, invita a toda la familia capitalina a visitar la exposición “Breal de Orocual: una Aventura Paleontológica”, interesante y didáctica muestra de fósiles pertenecientes al periodo pleistoceno que desde el jueves 22 de noviembre abrió sus puertas para el disfrute, especialmente, de las niñas y niños.
En dicha exposición, los visitantes podrán apreciar la réplica de un fósil de megaterio (Megalonychidae gen. et sp. Indet.) , un enorme mamífero –semejante  a las perezas modernas – que alcanzaba dimensiones de 3 a 6 metros de largo y pesaba  entre 3 y 4 toneladas de peso. Los primeros fósiles de esta singular bestia fueron encontrados en el Oligoceno de la Patagonia Argentina hace 35 millones de años y su distribución abarcó casi toda América y las Antillas.

Recolección de fósiles en Orocual

En el Breal de Orocual se hallaron huesos de las manos y patas de esta gigantesca especie de Megalonychidos, por lo que se deduce que este animal habitó esta zona del estado Monagas. Estas “mega perezosas” fueron herbívoros terrestres que habitaron los bordes de los bosques y sabanas abiertas y formaron parte importante del gran intercambio de las Américas, pues su registro va desde la Patagonia hasta Alaska.



Junto a esta maravillosa réplica que sin duda se robará las miradas de asombro de los más pequeñas y pequeños, también se podrán apreciar reproducciones a escala de armadillos, equinos y otras especies.  La exposición esta coronada por un impresionante mural que reproduce el hábitat de la megafauna del pleistoceno tardío (126.000-11.784 A.P), época donde habitaron animales como dantas, báquiros, caballos, camellos, rabipelados, cachicamos, osos hormigueros gigantes, culebras, tortugas, aves acuáticas, gavilanes, zamuros, monos, patos, perezosos gigantes, puerco espines, ratas, chigüires y huesos de tigres dientes de cimitarra (Homotherium venezuelensis) especie bautizada de esta manera por haber sido encontrada en nuestro país.

Por si esto no fuera suficiente, la exposición cuenta con pequeñas pantallas táctiles donde niños y adultos podrán consultar información sobre estas especies a la vez que podrán escuchar impresionante reproducciones de sonidos similares a los que emitían los tigres dientes de cimitarra por ejemplo o las diversas especies de monos.

Cabe destacar, que el Yacimiento Paleontológico Breal de Orocual fue localizado por Petróleos de Venezuela durante labores de construcción de un oleoducto en el mes de Junio del año 2006 y desde entonces es considerado una de las zonas paleontológicas más importantes de las últimas décadas para el estudio de fósiles vertebrados del Pleistoceno Tardío, según la opinión de expertos en la materia. De hecho, su hallazgo incluyó a Venezuela en el contexto paleo-biológico suramericano y mundial.

De tal manera, la invitación queda abierta a toda la familia capitalina para que visite esta novedosa exposición en la sede de PDVSA La Estancia, ubicada a unos pasos de la estación del Metro Altamira.

IMPORTANCIA CIENTÍFICA DEL HALLAZGO 

Esta exhibición recoge el trabajo investigativo que ha realizado el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) con el apoyo del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) y la estatal petrolera tras el hallazgo, en el año 2006, de un depósito de fósiles en un pozo de asfalto mientras se realizaban excavaciones en la localidad de El Breal de Orocual.
Al frente de esta investigación, que según los cálculos científicos continuará por años, se encuentra Ascanio Rincon, oriundo de un pueblito de la rivera del lago de Maracaibo, biólogo de formación y doctor en paleontología. Rincón es uno de los dos paleontólogos con los que cuenta Venezuela y considera que "estamos en un momento espectacular de la ciencia, yo creo que el apoyo que ha dado el Gobierno a la ciencia en este momento es inédito".
     

      El dirigente científico del Breal de Orocual se contenta al decir que existen tres venezolanos más estudiando paleontología y recuerda que descubrió su vocación al ver en un programa a unos señores buscando fósiles, los primeros fósiles humanos.
"Le dije a mi mamá: 'Quiero ser paleontólogo', ella me dijo, 'sí, mijo, lo que tu quieras (...) Luego escuché cuando le decía a mi papá: '¿Qué es eso de paleontología?' ", comentó.
Actualemente sus padres saben qué es la paleontología y él se dedica a capitalizar ese sueño que tuvo por primera vez a los ocho años, por eso le dice a los más pequeños: "El que quiere puede".

Según el paleontólogo del IVIC, Ascanio Rincón, en los hallazgos se han identificados diversas especies de vertebrados entre aves, reptiles, anfibios y mamíferos; el descubrimiento de mayor interés es el de los restos de un tigre de cimitarra (Homotherium venezuelensis). Entretanto, el tigre Smilodon gracilis, otra especie de este felino, fue la pieza clave de la investigación debido a que permitió calcular la cronología del yacimiento.
Esqueleto del Tigre dientes de cimitarra (Homotherium venezuelensis)
“Este es un yacimiento descomunal, de mucha importancia paleontológica y social, un yacimiento que va a unirnos a todos en un solo proyecto”, dijo Rincón. Una parte de los restos fósiles originales se encuentran resguardados en Monagas, la otra es estudiada en la sede del IVIC., hasta los momentos, se han encontrado más de 34 especies y no descartó que en las próximas excavaciones sean conseguidas otras osamentas más antiguas: “Nosotros apenas rasguñamos la superficie del yacimiento si vamos más profundo conseguiremos especies de mayor antigüedad”.
Para el científico, El Breal de Orocual representa “un hito para la paleontología suramericana porque simboliza el momento en que las dos Américas, es decir Norteamérica y Suramérica, se conecta a través del istmo de Panamá; es decir la fauna representada en El Breal nos habla de esos primeros pasos evolutivos y del gran intercambio biótico americano”.
En este sentido, sostuvo que con estos hallazgo se evidencia que Venezuela no escapó del fenómeno del intercambio biótico y manifestó: “Ahora sabemos que hace 2.5 millones de años, por lo menos, teníamos 33 especies de vertebrados en nuestro territorio”.

Enfatizó que desde el punto de vista social también es un hecho importante porque es un proyecto que va más allá de lo científico, ya que está transmitiendo conocimiento a la sociedad.

Detalló que llevan en marcha un plan para concientizar al colectivo y posteriormente iniciarán un conjunto de talleres con el objetivo de que los habitantes cercanos a la zona participen en el proceso de excavación.


Según refiere Beatrís Sansó, Gerente General de PDVSA La Estancia, “Lo interesante y contundente del hallazgo es que se trata de un hecho inédito en la industria petrolera” y refirió que luego del descubrimiento, la empresa desvió las labores de construcción de un gasoducto en el lugar y cerraron el pozo para su posterior investigación. No será explotado “nunca más” y por el contrario se continuarán con las labores de excavación en búsqueda de nuevas especies, en los estudios participan "unos 16 expertos de otros países que fueron al sitio", además de mantener "reuniones con los consejos comunales de la zona" para explicar "la importancia de lo que tenemos entre manos"
          Desde 2008 el Breal de Orocual ha logrado cinco publicaciones en revistas científicas de carácter internacional. Los científicos señalaron que con 20 personas que revisen y estén pendientes del área, la investigación tardaría, por lo menos, 120 años.

Editado por Whylmhar Daboín

EL DESCUBRIMIENTO DEL FÓSIL DE TIGRE DE DIENTE DE CIMITARRA EN VENEZUELA

Este es el cráneo encontrado Cortesía IVIC

En un depósito fósil de Venezuela fue hallada una nueva especie de tigre dientes de cimitarra, descubierta en Venezuela y designada Homotherium venezuelesis.

Fue identificada oficialmente así en honor a Venezuela, luego de ser aceptada el lunes 13 de diciembre de 2010 por la Sociedad de Paleontología de Vertebrados según anunció Ascanio Rincón, paleontólogo del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).

En un depósito de asfalto, ubicado al oriente del país, se hallaron unas 200 piezas de elementos esqueléticos solo en la superficie, entre distintas mandíbulas parciales, colmillos, dientes, evidencia de que, según el científico, sugiere que por lo menos había 7 individuos del género Homotherium, familia Felidae que son todos los gatos, y la subfamilia Machairodontinae que son todos los tigres con dientes largos, dientes de sable y cimitarra.

El equipo también encontró en el depósito dantas, báquiros y caballos distintos a los que se conocen porque tenían patas más robustas, camellos, restos de un animal parecido a un rinoceronte, rabipelados, cachicamos gigantes del tamaño de un Volkswagen, osos hormigueros gigantes (tres veces más grandes al actual), reptiles, culebras, tortugas, aves acuáticas, gavilanes, zamuros, patos, perezosos gigantes, puercoespines, ratas arborícolas, chigüires, así como el Homotherium venezuelensis.

Encuentran fósil de nueva especie de tigre en Venezuela
La nueva especie fue denominada Homotherium venezuelesis en honor al país y su antigüedad se calcula en 2,5 millones de años.

Los Fósiles de Tigre Dientes de Cimitarra encontrados en Venezuela pertenecen a una nueva especie nunca registrada, según certificó La Sociedad de Paleontología de Vertebrados, organismo internacional que reúne a más de 1.700 paleontólogos de todo el mundo.

La nueva especie fue denominada Homotherium venezuelesisen honor al país y su antigüedad se calcula en 2,5 millones de años, reseña AVN.

La información la aporta el paleontólogo Ascanio Rincón, jefe del Laboratorio de Biología de Organismos del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) quién además señala que este es el primer registro que se tiene de esta familia de felinos en Latinoamérica lo que cambia la concepción del gran intercambio biótico de las Américas.
Aspecto del Diente de Cimitarra
Indica el investigador que Sur América por más de 65 millones de años fue un continente isla con gran cantidad de mamíferos aberrantes y que los carnívoros como éste no existían, luego de que se forma la conexión de Panamá estos depredadores comienzan a bajar y los grandes herbívoros a subir en un intercambio de faunas que se dio en todo el continente.

"El Tigre Diente de Cimitarra tiene los colmillos más cortos que el de Dientes de Sable. Los fósiles que encontramos fueron un cráneo casi completo, muy maltratado, y varios colmillos, eran un total de 7 individuos que convivían en el mismo periodo", resaltó Rincón.

Se cree que el Tigre Dientes de Cimitarra y el Dientes de Sable entraron juntos a Latinoamérica que se encontraba colmada de herbívoros, zona donde pudieron desarrollarse cómodamente.

"Hasta donde se sabía el registro conocido de este felino terminaba en el sur del estado de Texas en los Estados Unidos, en Centro y Sur América no había sido encontrado hasta ahora ningún fósil", indicó el paleontólogo.

Los restos del tigre de Dientes de Cimitarra fueron encontrados en el Breal Orocual, del estado Monagas, depósito de asfalto descubierto por Petróleos de Venezuela en el año 2006, que representa el mayor yacimiento de fósiles en Venezuela y Latinoamérica, donde se han encontrado gran cantidad de restos de animales que tienen más de dos mil años de antigüedad.


Artículo editado por Whylmhar Daboín

LOS FÓSILES DE OROCUAL, ESTADO MONAGAS


  
      El armadillo del tamaño de un Volkswagen,holmesina septentrionalis, correteaba por las sabanas de Monagas. Su mayor preocupación era, probablemente, escapar de depredadores como los tigres dientes de sable, smilodon fatalis y dientes de cimitarra, xenosmilus hodsonae; el león del pleistoceno, panthera atrox o del lobo del pleistoceno, canis dirus

         Todos esos animales prehistóricos y por lo menos 29 más, habitaban en lo que ahora es territorio venezolano, en la era del pleistoceno que se calcula comenzó hace más de dos millones de años y finalizó hace unos doce mil años. Quedaron atrapados en brea y se fosilizaron unos sobre otros, creando un fabuloso yacimiento descubierto en 1996, y que ha sido llamado El breal de Orocual,población del Estado Monagas, a veinte kilómetros de Maturín, en cuyas cercanías se encuentra este tesoro paleontológico. 

        Por un maquinista Nadie esperaba encontrar tal yacimiento prehistórico en esa tierra de Monagas. Lo único que quería hacerse, bajo ese sol abrumador del oriente de una mañana de junio, era cavar la tierra seca y colocar un acueducto de Pdvsa. En eso andaba el maquinistade la industria petrolera cuando sintió que la pala de la excavadora tropezaba con algo duro. Cuando miró intuyó lo extraordinario. Paró la máquina y le dijo a su supervisor: "allí hay unos huesos, y no son de gente". Eran gigantes.
       En las investigacioones, además de enormes vertebrados, se han identificado hojas, insectos e invertebrados. Entre los animales más importantes identificados están caimanes, tortugas, patos, zamiros, gavilanes, 5 ó 6 especies de acorazados, lobos y leones, todo en grandes formatos, y los destacados tigres dientes de sable, que pesaba entre 150 y 350 kilos, de colmillos gigantes y cola corta; y de cimitarra, con longitud de dos metros, 230 kilos de peso y cuyos restos también han sido hallados en Florida, Estados Unidos, con data de un millón de años.

      Este representa el depósito fosilífero más grande del mundo situado en un yacimiento asfáltico, y el segundo encontrado en Venezuela, en las últimas dos décadas.


      Así lo refiere Ascanio Rincón, paleontólogo del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), despacho encargado de los estudios en conjunto con el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) y el brazo cultural de Petróleos de Venezuela, Pdvsa La Estancia.
     Ascanio detalló que el yacimiento de Orocual está comprendido por un área de más o menos 18 mil 500 metros cuadrados y tiene una profundidad aproximada de 37 mil metros de asfalto y restos fósiles, cifras con las que supera al Rancho La Brea, ubicado en Los Ángeles, Estados Unidos.
       En ese sentido, explicó que el citado depósito norteamericano contiene un conjunto de hallazgos ligados a la fosa principal, “mientras que el del estado Monagas se trata de un megayacimiento”, refirió el investigador.
        Dijo que en países como Perú y Ecuador se han encontrado este tipo de fosas, pero “ninguna del tamaño de la de Orocual”.
2006, AÑO DEL HALLAZGO
       El paleontólogo recordó que en el año 2006, durante la excavación de una trinchera para la instalación de un oleoducto en las afueras de la ciudad de Maturín por parte de Pdvsa, un maquinista identificado como José Campos se percató de las osamentas, lo que ocasionó la paralización inmediata de los trabajos en la zona.


         “A raíz de este hallazgo la zona ha sido resguardada por el Instituto de Patrimonio Cultural y Pdvsa”, refirió Rincón. Hasta los momentos, en esta primera fase del proyecto se han identificado 34 especies de más de 2,5 millones de años, y es considerado una de las zonas paleontológicas más importantes de las últimas décadas para el estudio de fósiles vertebrados del pleistoceno tardío.
       Acotó que por la extensión del espacio para realizar su exploración completa se necesitarían unos 187 años, trabajando una veintena de personas ocho horas al día durante 200 días al año.
        Igualmente, estas especies guardan relación con el primer depósito fosilífero encontrado en el año 1997, en El Mené Inciarte, en la Sierra de Perijá, estado Zulia.
          El experto explicó que, tras la fractura del Pangea (supercontinente que englobaba a todos los continentes agrupados en el pasado), Suramérica quedó separada como una isla en la que evolucionó fauna y flora hasta que hace 1,8 millones de años conectó con Panamá, lo que permitió que la fauna y la flora cruzara entre el norte y el sur de América.
         Rincón apuntó que dentro de las especies se encuentra el Homotherium venezuelensis (hombre bestia de Venezuela). Se trata de un tigre dientes de cimitarra, que tiene dos colmillos en forma cóncava, similar al tigre dientes de sable.

Especialidad

       Según el científico del IVIC, Ascanio Rincón, la paleontología es la ciencia que se encarga del estudio de los fósiles, siendo estos toda evidencia de la vida en el pasado. Se encarga, además, de estudiar los ecosistemas y el tratamiento taxonómico de los animales (quiénes eran, de dónde venían, cómo evolucionaban). Igualmente, refirió que esta ciencia tiene otras virtudes en áreas como la petrolera, donde apoya el curso de la investigación de la edad de los yacimientos de hidrocarburos, así como otros beneficios ligados al desarrollo


Artículo Editado por Whylmhar Daboín

JOSÉ MARÏA CRUXENT, PIONERO DE LA ARQUEOLOGÍA VENEZOLANA


José María Cruxent (1930)
A Caracas llegó en 1939 un joven de 27 años, que como muchos otros, había visto truncada su vida por la guerra civil española. Llegó lleno de sueños y de esperanzas y con muchas ganas de aprender de la vida lo que las aulas de la Universidad de Barcelona, donde había iniciado su formación como arqueólogo, le habían negado. José María Cruxent, “J.M.” a secas como lo llamaban sus amigos y hasta sus detractores, había nacido en 1911 en Sarriá, un pequeño pueblo cercano a Barcelona, capital de la Cataluña que siempre llevó en el corazón.


En Venezuela, muchos, antes que Cruxent, habían incursionado en el campo de la arqueología, pero se le debe a este hombre, casi autodidacta, el ser uno de los pioneros en usar metodología científica, de implantar un protocolo de pesquisas que ya no era el “simple escarbar en la tierra” tras el hueso, los restos de cerámica, o los ostrales prehistóricos, sino el ordenado y disciplinado estudio de dichos yacimientos.
“Trota patria, trota bosque, trota ríos y trota selva” así lo describió un amigo. “Soy un andariego” solía decir. Parecía tener un sexto sentido que le indicaba donde excavar, donde encontrar los restos arqueológicos que le permitieron adelantar la hipótesis de la posible presencia del hombre en América desde hace más de 30.000 años, en contraste con la posición conservadora de los arqueólogos norteamericanos que sólo le dan una antigüedad de 14.000 años.


Según escribe el historiador catalán Ferrán Cabrero, en su obra biográfica: “José María Cruxent. El espíritu de la materia”, muy recién llegado el joven Cruxent a Caracas, después de trabajar como vendedor de frutas y operador de cine, por gestiones de su amigo, el Hno. Pablo Ginés, del Colegio La Salle, de los Hermanos Cristianos, logró ser contratado como profesor de dibujo. Aquí entró en contacto con los muchachos de la Sociedad La Salle de Ciencias Naturales, recién fundada por el Hno. Ginés para encauzar las inquietudes científicas de los jóvenes estudiantes y en especial con Luis M. Carbonell, con quien lo unió una gran amistad que perduró al paso de los años. En su tiempo libre Cruxent dio rienda suelta a su verdadera pasión, se acercó a los conocidos arqueólogos venezolanos Antonio Requena y Walter Dupouy, inició sus salidas al campo con un gran romanticismo y sin ningún recurso económico y desde 1944, empezó a publicar las noticias de sus hallazgos, especialmente en la Memoria de la Sociedad La Salle de Ciencias Naturales.
A partir de ese momento también se dedicó a recorrer a Venezuela. Desde la Sierra de Perijá que visitó en una famosa expedición auspiciada por la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle en 1947, hasta el delta del Orinoco, río de cuyas fuentes fue en 1951 uno de los descubridores; de los Andes a los llanos y la costa, no hubo lugar de Venezuela que no conociera. En Cubagua, isla al oriente de Venezuela, desenterró las ruinas de Nueva Cádiz, asentamiento español del siglo XVI, donde se originaban las famosas perlas de Margarita, población que desapareció lentamente al ser abandonada por sus habitantes al agotarse los ostrales. En 1962 en Tama Tama, Falcón, en el occidente del país, excavó los yacimientos que le permitieron elaborar su hipótesis sobre el hombre americano. Su fama de gran arqueólogo lo llevo con la avanzada edad de 75 años, a ser invitado en 1987 por el gobierno de la República Dominicana a excavar los restos de La Isabela, el primer asentamiento español en América y a estudiar la tumba de Colón en la Catedral de Santo Domingo.
En 1947 J.M. Cruxent fue nombrado “Primer Coleccionador” de la Sección de Arqueología en el Museo de Ciencias Naturales en Caracas, museo del cual fue posteriormente su Director. Fue fundador de la Cátedra de Arqueología de la Escuela de Sociología en la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela y en 1959 ingresó al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC, donde fundó el Centro de Arqueología que hoy en día lleva su nombre. En 1976 por motivo de sus trabajos en Tama Tama, se trasladó a Coro donde estableció el Centro de Investigaciones Antropológicas, Arqueológicas y Paleontológicas (CIAAP) de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda (UNEFM). Aunque autodidacta, creía firmemente en la importancia de una buena formación académica para los jóvenes que se asomaban a la arqueología; excelente profesor que dejó escuela, se considera el padre de la arqueología científica en el país.

Excavando en Muaco, edo Falcón
Cruxent era un hombre contradictorio en muchos aspectos, con una compleja y polémica personalidad, de una honestidad intelectual absoluta y muchas veces comprobada, poseedor de una gran inventiva para resolver situaciones peligrosas y mucho sentido común, pero en la pequeña estatura de su cuerpo atlético y fornido se concentraba un hombre violento, muchas veces intratable y despreciativo de todo aquello que no proviniera de él.  La Dra. Alberta Zucchi, antropóloga alumna, lo definió como “un gran observador y un hombre fundamentalmente de campo; un hombre de olfato, de percepción, de conexión. Puede haber visto un objeto veinte años antes, quién sabe en qué lugar, y puede conectarlo con algo que acaba de ver en estos momentos. Y tiene el don, al mismo tiempo, de extraer de allí una nueva interpretación que sirva modernamente para algo…”

Cruxent rescatando restos humanos
Cruxent a lo largo de su vida fue, para los que tuvimos el placer de conocerlo, una caja de sorpresas. De repente, a principios de los años sesenta del siglo pasado, se nos convirtió en un artista plástico contestatario, que rompía parámetros y pintaba en grandes formatos cosas inverosímiles; creador que no solo utilizaba oleos en sus obras sino que cualquier cosa le servía para expresarse, resultando obras de gran fuerza, representativas de lo que los críticos de arte locales dieron en llamar “arte informal”. Asombrados asistíamos a sus exposiciones, a lo que él llamaba “sus inventos”, desde monstruos prehistóricos que parecían saltar desde la superficie en que se asentaban, hasta pequeñísimas cajas donde jugaba con la luz, los hologramas, precursores del arte cinético. Pero hay que recordar, según escribe Ferrán Cabrero en su interesantísima biografía, que esta vena creadora estaba presente en Cruxent desde su más tierna infancia en Sarriá, cuando según sus palabras, sus padres le hicieron el regalo de una gran pared blanca, que él se dedicó a pintar y a agujerear; la necesidad de pintar, de dibujar nunca lo abandonó.  “Se ha dicho, pero aquí es necesario repetirlo: el arqueólogo que Cruxent lleva en el alma es indivisible de su vertiente de artista plástico, porque las dos se enriquecen mutuamente en una unidad reveladora” . 
Cruxent en los ultimos años de su vida

.M. Cruxent falleció en Coro, capital del estado Falcón, lugar que consideraba su segunda patria, el 22 de febrero de 2005. Austeramente como había vivido se apagó la vida de este personaje que según Alberta Zucchi fue “genial, polifacético y como tal, frecuentemente difícil y controversial.”

Artículo editado por Whylmhar Daboín.

MANUEL SEGUNDO SANCHEZ

Manuel Segundo Sánchez
Nace este destacado venezolano de las letras y bibliógrafo, en la Ciudad Histórica La Guaira el 25 de marzo de 1868, haciendo sus estudios en el Estado Anzoategui  y recibiendo el título de bachiller en agosto de 1884. 

En Barcelona tuvo sus primeros oficios como tipógrafo y periodista, también fue timonero del Circulo Unión, la cual era una institución de carácter cultural.

Ya para 1899 decide residenciarse en Caracas, donde comienza a trabajar intensivamente, dándose a conocer a los pocos años como un gran estudioso de la historia  La prensa caraqueña de la época acogen con interés sus colaboraciones, y su labor empieza a proyectarse mas allá de nuestras fronteras, es por ello que en 1911, la Academia Colombiana de historia con sede en Bogotá, lo hace miembro  correspondiente de la institución.

En 1914 publica su obra fundamental Bibliografía Venezolana, la cual fue elaborada con el propócito de dar a conocer los libros extranjeros relacionados con Venezuela y la vida de sus  grandes hombres, editados o reimpresos desde el siglo XIX, su recopilaciín incluye casi mil quinientas referencias. Posteriormente a ese enjundioso trabajo vendrán numerosas publicaciones con estudios bibliográficos e históricos. 
Manuel Segundo Sánchez fue un trabajador admirable, que llegó con  tesón a familiarizarse con los archivos y con los fondos bibliográficos de Venezuela y del exterior. Fué miembro del Cículo de Bellas Artes donde su vinculo descuellas con otros artistas e intelectuales del monmento. Este gran guaireño desempeñó diferentes cargos públicos de innegable importancia ,y cumplió delicadas misiones en el extranjero, pero la posición qu estuvo a acorde su devoción por la historia y la bibliografía, fue la que ejerció en la Biblioteca Nacional como Director entre los años  1913 y 1919, realizando en esta institución una  labor encomiable y no  igualada.

La Academia Nacional  de la Historia, por sus vastos conocimientos, lo  eligió como individuo de número el 7 de abril de 1914, para ocupar el sillón Z, incorporándose el 14 de julio de 1918. En calidad de Miembro Correspondiente, perteneció a prestigiosas Academias de América y Europa.
En 1926 forma parte de la delegación local que celebra el centenario del Congreso Anfictiónico de Panamá.  y a la muerte de Gómez ocupó otros destinos públicos, llegando a ser Director General del Ministerio de Relaciones Exteriores, Cónsul y Agente Comercial de Venezuela en Canadá.

Don Manuel Segundo Sanchez estuvo estrechamente vinculado al Archivo General de la Nación, pues fue uno de los miembros de la Comisión Consultiva, encargada de asesorar al Archivero en 1912, labor que realizó con el Dr. Vicente Lecuna y Don Felipe Francia. 

A la edad de 77 años pero muy lúcido, falleció este intelectual guaireño en la ciudad de Caracas, el 22 de julio de 1945.


Artículo editado por Whylmhar Daboín