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Pico Naiguatá |
El camino más emblemático del Ávila, el más duro e intrincado, el
que representa todo un reto no solo a la forma física del excursionista sino
también a su sentido de la ubicación, fue finalmente reabierto más de una
década después de haber sido transitado por última vez.
La ruta que va desde el pueblo de Naiguatá hasta el pico Naiguatá
y que en apenas trece kilómetros asciende 2.765 metros, fue rescatada luego de
seis viajes que en dos meses realizaron miembros del Centro Excursionista Caracas
(CEC).
Pueblo de San Francisco de Naiguatá |
Antes que ellos, varios grupos se habían estrellado en el intento,
pues el deslave de 1999 casi lo desapareció del mapa y ahuyentó a los usuarios,
por lo que casi la totalidad de la ruta había sido ganada por el monte y la
vegetación espinosa (cujíes, jalapatrás y cardones). "Es increíble la
velocidad con que crece la vegetación en ese terreno, y todavía no podemos
hablar de que exista un sendero. Lo que hay es una trocha que hemos abierto a
punta de machete", explica Eloy Boulton.
Y aunque el camino se ha señalizado todo lo que han podido por
medio de balizas (en este caso pedazos de plástico anaranjado y blanco en forma
de diamante que se unen a viejos trozos de cinta y de aluminio, muchos de los
cuales tienen hasta treinta años allí), los miembro del CEC advierten que no es
una ruta que pueda hacer cualquiera: primero que nada hay que tomar en
consideración que solo subir toma entre 16 y 18 horas para alguien bien
entrenado, por lo que se requieren dos días para hacerla ida y vuelta. En el
camino, además, no hay tomas de agua, y bajar hasta el río Mata de Plátano para
buscarla y volver a subir son dos horas más.
Sin embargo, a pesar de todo esto y de las vicisitudes de un camino que baja y sube, atraviesa dos grandes deslaves, tiene túneles espinosos, estrechos pasos de bambú y tramos empinadísimos como la subida del Mono, lo mas difícil de toda esta ruta es saber ubicarse. El peligro de perderse está siempre latente, y los miembros del CEC desaconsejan intentar este camino a personas que no tengan mucha experiencia y mucho sentido de la ubicación. En este sentido, el peor trecho es el que está entre Topo Las Llavies y el propio pico Naiguatá.
Vista del Pico Naiguatá |
Manuel Fraga, director de excursiones del CEC, cuenta que gran
parte del crédito por haber reabierto este camino lo tiene John Duggan, quien
hizo esta ruta más de cuarenta veces antes del deslave ha dado nombre a casi
todos los puntos de esta ruta y que se vino desde México (donde vive) solo para
llevar adelante esta tarea.
William Quintero es uno de los excursionistas que varias veces
había intentado, sin éxito, despejar el camino. Junto a un grupo de amigos lo
intentó en 2003, 2004, 2008 y también en 2011. Pero siempre la montaña había
ganado la batalla.
Ahora la idea es que el camino sea transitado hasta que se convierta
en un camino de verdad de tanto ser pisado. El CEC comenzará a hacer
excursiones cada vez más frecuentes con este fin y las irá anunciando en su
twitter y en su página web, pero mientras tanto el reto está allí, al alcance
de los más aventureros.
Artículo editado por : Whylmhar Daboín
Referencia: Diario El Universal
Excelente reseña, de la ruta desde el Pueblo de Naiguatá hasta el Pico, Saludos
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